Woody Allen
RULETA: Porque te tocó
Sólo Poesía Cruda- Sin editar
sábado, 21 de abril de 2007
viernes, 2 de febrero de 2007
jueves, 14 de diciembre de 2006
Patillas "Tu capricho" [2-11-06]
Nunca me habían interesado tanto los amaneceres pero ese día desperté a las 5 de la mañana y corrí a la orilla de la playa para verlo salir. Tomé fotos desde que el sol comenzó a nacer hasta que se pintó en la copa del cielo, fue exquisito.Escuchar los cantares de las olas azotando y el viento acariciándome los labios, las mejillas, el cuerpo todo- suave, lento/ no puedo explicar el manjar de sensaciones que inundaron mi vientre en aquel madero roto acostado sobre el mar. Y así, complací el capricho tuyo de verte merodeando las arenas, de saberte pieza hundida, y de mirarte en el espejo de ese cielo que es tan tuyo (y más que tuyo mío) porque aquel amanecer fue el regalo de mi puerto para ti.
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Olvido
Ayer
me quise un recuerdo
alguno de esos que nadie recuerda
que anidan en puentes, en muertes, en mentes
que son las cenizas de cuerpos quemados
que andan sin pies.
Hoy
desperté sabiéndome ayer
sabiendo que con el mañana me matan
y tiran mi cuerpo en algún rincón de olvidos sin nombre.
Hoy
supe que no tengo pertenencias
que estoy llena de ausencias en barcos sin rumbo
en ríos que mueren al llegar al mar.
Mañana
me sabré pasado
quizás
arropada en las pieles de un cadáver
quizás
con el camino abarrotado de manos sin dedos
que no podrán tocarme
ni escribir sobre mí
porque para ese entonces, no podrán recordar.
me quise un recuerdo
alguno de esos que nadie recuerda
que anidan en puentes, en muertes, en mentes
que son las cenizas de cuerpos quemados
que andan sin pies.
Hoy
desperté sabiéndome ayer
sabiendo que con el mañana me matan
y tiran mi cuerpo en algún rincón de olvidos sin nombre.
Hoy
supe que no tengo pertenencias
que estoy llena de ausencias en barcos sin rumbo
en ríos que mueren al llegar al mar.
Mañana
me sabré pasado
quizás
arropada en las pieles de un cadáver
quizás
con el camino abarrotado de manos sin dedos
que no podrán tocarme
ni escribir sobre mí
porque para ese entonces, no podrán recordar.
martes, 12 de diciembre de 2006
Escribo
Las raíces de un papel
Línea a línea
voy colocando palabras trepadas sobre letras
que apenas sé qué son,
si no son sólo fragmentos de mí misma.
Fragmentos que han sido mal atados
en algún lugar extraño que a veces reconozco.
Fantasmas persiguen mis letras.
Mientras más crece la presencia oscura
y las ramas negras arropan mi hoja
estas líneas frágiles tan mías
se roban el ser de mí, y se tornan otra cosa.
Cuando la transformación acaba
el papel no es ya papel
ni soy yo el que he sido,
cuando (mi amiga primera) mi yo escribe para ti.
lunes, 11 de diciembre de 2006
La mentira de-tallada

Despierto...
no sé por cuántos segundos esta tinta ha corrido sobre mí
por qué las manchas en mi cuerpo
por qué estoy rodeada de papel.
Mi último recuerdo
es un ropero de maderas huecas
un libro que se abre delatando una historia de aserrín
una historia de mentiras
un rasgado de texturas que fueron en silencio
las hijas de un papel.
Y por todo aquel tiempo
tu matriz fue este cuerpo de palabras impresas
pergamino manchado.
Mientras tus palabras enunciaban su nombre
y era ella la astilla enterrada en tu piel.
Y negaste sus fibras
cuando ella negaba la raíz de las dos.
Su resina era el arte de mentir que traspasaba miradas,
mas yo nunca vi el tallado blando de sus cuerpos
la misma marcadura en las pieles de un amante.
Una pieza vacía
una cama de antónimo metal
la mesa de la esquina (construida en caoba)
las patas de una silla astillada
tu mano suspendida
gotas de sangre negra
tallando en aquella hoja un amor que no llegó a tiempo.
no sé por cuántos segundos esta tinta ha corrido sobre mí
por qué las manchas en mi cuerpo
por qué estoy rodeada de papel.
Mi último recuerdo
es un ropero de maderas huecas
un libro que se abre delatando una historia de aserrín
una historia de mentiras
un rasgado de texturas que fueron en silencio
las hijas de un papel.
Y por todo aquel tiempo
tu matriz fue este cuerpo de palabras impresas
pergamino manchado.
Mientras tus palabras enunciaban su nombre
y era ella la astilla enterrada en tu piel.
Y negaste sus fibras
cuando ella negaba la raíz de las dos.
Su resina era el arte de mentir que traspasaba miradas,
mas yo nunca vi el tallado blando de sus cuerpos
la misma marcadura en las pieles de un amante.
Una pieza vacía
una cama de antónimo metal
la mesa de la esquina (construida en caoba)
las patas de una silla astillada
tu mano suspendida
gotas de sangre negra
tallando en aquella hoja un amor que no llegó a tiempo.
El único filo, tú
el marco tallado, ella
el eco de una voz muda, yo
la carta sin destinatario.
Un día de esos...
Hoy es un día de esos en los que nada me importa
y tu solo recuerdo me hace escribir,
porque te tengo y no;
porque me muero.
y tu solo recuerdo me hace escribir,
porque te tengo y no;
porque me muero.
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